Gastronomía con vistas sobre la ciudad

Tras la rehabilitación de la Ciudadela, se abre un nuevo capítulo en la historia de uno de los enclaves turísticos más emblemáticos de Budapest. La propuesta gastronómica está firmada por Lendvai Levente, chef del restaurante VIRTU, con recomendación Michelin, asentado en uno de los puntos más altos de la capital.

En la terraza del Café Citadella conviven el ambiente de un bar moderno y la identidad gastronómica húngara: le esperan vinos locales seleccionados, pálinkas y ginebras artesanales. El sello distintivo del surtido «deli» lo aportan los sándwiches elaborados con las recetas exclusivas de la renombrada SALT Bakery, el compañero ideal para un paseo por la colina Gellért y una panorámica sin igual.
El Café Libertad está pensado sobre todo para quienes llegan tras la visita al museo. Aquí el acento está en la repostería. Les aguardan postres «signature» que dan vida a la tradición confitera húngara y evocan el espíritu del lugar: desde el kifli Kossuth con nuez y merengue hasta el postre «Ágyúgolyó» de inspiración zserbó, pasando por la cremosa Szabadság-szelet con un toque de guindas al ron.
En la oferta dulce de la Ciudadela, el papel principal es de los kürtőskalács, preparados con receta tradicional sin huevo: además de los clásicos de vainilla y canela, también puede saborearlos con nuez y cacao. Los helados artesanales, ideados con ingredientes prémium, se encargan del contraste refrescante, con especialidades como el chocolate belga intenso, el pistacho o una creación que evoca el pastel zserbó. Para los auténticos golosos, el broche lo pone el kürtőskalács relleno de helado refrescante o de crema de avellana.

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