De la fortaleza de la intimidación al espacio de la libertad: la verdadera historia de la Citadella

La historia de la Citadella, que se alza en la cima de la colina Gellért, está llena de paradojas. Aunque hoy es uno de los destinos turísticos más importantes de Budapest, los ciudadanos pestenses del siglo XIX la miraban con odio y la llamaban la "Bastilla de la colina Gellért". Y no por casualidad: la fortaleza nunca se construyó contra un enemigo externo.

Tras la represión de la revolución y guerra de independencia de 1848–49, el mando militar austriaco, encabezado por el tristemente célebre mariscal de campo Julius Jacob von Haynau, decidió construir un sistema de fortificaciones con el que mantener a raya a la capital húngara "rebelde". La Citadella se levantó entre 1850 y 1854 según los planos del ingeniero militar austriaco Emmanuel Zitta. Si examinamos los planos originales y la disposición de las troneras de los cañones, el hecho empírico es evidente: las piezas de artillería no apuntaban hacia las fronteras, sino expresamente hacia Pest y la orilla opuesta del Danubio, para poder ahogar de inmediato en sangre cualquier nuevo levantamiento.
Su función, sin embargo, quedó pronto obsoleta. Tras el compromiso de 1867, la importancia militar de la Citadella desapareció, y la presencia de la amenazante guarnición austriaca se convirtió en un anacronismo político. El ejército se retiró finalmente en 1897, y la capital "abrió" simbólicamente los muros para que la construcción perdiera su carácter de fortaleza.
La ambiciosa renovación del siglo XXI cerró precisamente ese arco histórico. Los muros de aquel monstruo cerrado, militar y opresor se abrieron, tanto en sentido literal como figurado. La fortaleza, que en su día sirvió para intimidar a la ciudad, se convierte ahora —con un nuevo parque público y el Museo de la Libertad— en un símbolo de la independencia y el anhelo de libertad de los húngaros, y en parte integral de la ciudad.
Este singular recorrido histórico y su renovación actual se celebran también con la colección Citadella de diseño propio, que los visitantes pueden descubrir en las tiendas de regalos del lugar.

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