¿Despedir el invierno o expulsar a los turcos? El verdadero origen del Busójárás de Mohács

El Busójárás de Mohács es una de las tradiciones más espectaculares de Hungría y está inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Aún hoy, la imagen de los busós con máscaras talladas en madera de sauce y pintadas de rojo sangre, vestidos con pieles de oveja del revés y haciendo sonar ruidosas carracas, causa una impresión inolvidable.

Según la leyenda local más popular, surgida en el siglo XVIII, los busós serían descendientes de húngaros y de los šokci (un grupo étnico eslavo del sur) que se refugiaron en los pantanos de la isla de Mohács. Con aterradoras máscaras, cruzaron el Danubio al amparo de la noche para expulsar a los otomanos de la ciudad. Aunque la historia es heroica, los hechos históricos cuentan otra realidad. Durante la ocupación otomana, la población de Mohács cambió considerablemente, y el asentamiento de los šokci tuvo lugar solo después de la expulsión de los otomanos.
Desde el punto de vista etnográfico, el Busójárás es un antiguo rito pagano para despedir el invierno, dar la bienvenida a la primavera y favorecer la fertilidad. El enorme estruendo de las carracas y los cañonazos, el fuego —especialmente la quema simbólica del ataúd del invierno— y las aterradoras máscaras tenían como objetivo ahuyentar a los malos espíritus y al frío. Estas tradiciones fueron llevadas desde los Balcanes por los šokci y, una vez en Hungría, evolucionaron hasta convertirse en la singular celebración que conocemos hoy.
En la actualidad, el Busójárás es mucho más que un rito local. Se ha convertido en uno de los eventos culturales y turísticos más populares de Hungría, atrayendo cada año, al final de la temporada de Carnaval, a decenas de miles de visitantes húngaros y extranjeros.
Aunque las máscaras tradicionales de los busós son deliberadamente aterradoras, nosotros hemos reinterpretado esta vibrante y alegre tradición popular de una forma mucho más cercana y entrañable. La figura central de nuestra colección es un busó sonriente y amigable, que lleva todos los elementos auténticos del atuendo tradicional: los característicos cuernos de carnero, el cálido abrigo de piel de oveja y el cencerro que simboliza el fuego.
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